CAPÍTULO 1
El bosque se extendía pantanoso y oscuro, tan pesado y húmedo como el aliento de un animal dormido. La escasa luz que lograba filtrarse a través del espeso techo de las copas de los árboles descendía en rayos pálidos, casi espectrales, que parecían succionar la vida de las plantas que iluminaban. En ese aire estancado, se podía ver la mota de polvo bailando, suspendida en un vals eterno, un olor raro se extendía en todo el bosque, ¿qué era? carbón, cenizas.